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Los antiguos egipcios
constituyeron una de las primeras civilizaciones de este planeta. Ya en los
tiempos de Abraham poseían una legislación y un gobierno estables. Su país
era tan bello y único como lo es hoy día: un valle estrecho y poco profundo,
de increíble fertilidad, que se extiende a ambas orillas del Nilo, limitado por
el desierto, montes desnudos y el Delta. El sol brilla casi continuamente sobre
una tierra cuya arteria vital es el Nilo. El río se desbordaba anualmente,
aparentemente de modo milagroso, debido al llanto que, en el Paraíso, la diosa
Isis derramaba por la muerte de su marido Osiris; estas lágrimas fluían hacia
la tierra y formaban el Nilo.
Los
grandes templos, las tumbas y las extraordinarias pirámides del valle del Nilo
han convertido a Egipto en un lugar fascinante, motivo de inspiración para el
viajero, desde, aproximadamente, los últimos tres mil años. Las columnas que
todavía sostienen sus templos fueron copiadas por los griegos, y las
tradiciones religiosas egipcias fueron adoptadas por los romanos. Sin duda, lo
que más sorprenderá al turista contemporáneo es la forma en que lo nuevo y lo
viejo se mezclan. Así por ejemplo, en El Cairo moderno los rascacielos, el
centro de televisión, la Universidad nueva, boutiques y barcos de crucero
mezclan su fisonomía con las antiguas mezquitas, Al Azhar -la universidad más
antigua del mundo- y las galerías comerciales del barrio de Khan el-Khalili,
donde hábiles artesanos trabajan como sus antepasados. Igualmente ocurre en
todo el país. Lo viejo es tan diferente de lo moderno como el Delta lo es del
desierto.
El turista piensa con frecuencia
que ha percibido la esencia de Egipto con una visita a El Cairo, Luxor y Asuán,
pero existen otros lugares donde el visitante puede relajarse y disfrutar después
de su excursión. El oasis de Faiyum es un paraíso para el deportista, a menos
de una mañana de coche desde El Cairo; existen playas soleadas como Marsa
Matruh, de arenas doradas; y en la costa del mar Rojo las oportunidades para el
esquí acuático y la pesca de altura son incomparables. Para el turista
atrevido recomendamos: el monte Sinaí, en el que Moises recibió los Diez
Mandamientos, y Alejandría con sus catacumbas, una magnífica exposición de
figurines de tanagra del museo grecorromano, y también famosas playas.
La mayoría de los visitantes
encontrará siempre algo interesante en Egipto. Para el arqueólogo aficionado
es lugar de antiguos monumentos y remota historia; para aquellos más
interesados en el mundo contemporáneo, está la trepidante vida de El Cairo
salpicada de exóticos ambientes nocturnos y escenas con auténtico sabor
popular. Los interesados en la ingeniería deben visitar la presa de Asuán y
los entusiastas de los deportes náuticos encontrarán muchas oportunidades de
practicar la pesca, el submarinismo o el windsurfing. |