INTRODUCCION
La República Popular China es un Estado
situado en el este de Asia, el más poblado del mundo, con
más de 1.300 millones de habitantes, y el cuarto más grande
en cuanto a extensión territorial, tras Rusia, Canadá y los
Estados Unidos.
China tiene fronteras con 14 países:
Afganistán, Bután, Myanmar, India, Kazajstán, Kirguistán,
Laos, Mongolia, Nepal, Corea del Norte, Pakistán, Rusia,
Tayikistán y Vietnam.
Las ciudades más importantes son Pekín,
Shanghai, y Hong Kong.
El nombre español "China", similar en la
mayoría de las lenguas europeas, parece haber llegado a
Europa desde el sur de Asia y, aunque no hay evidencias
concluyentes, podría proceder del nombre de la dinastía Qin,
la primera dinastía imperial. En la antigüedad, se utilizó
también el nombre Catay, que tiene su origen en el pueblo
altaico kitán, que fundó la Dinastía Liao en el siglo X.
Éste es el nombre con que se llamaba a China en los relatos
medievales europeos, como los "Viajes de Marco Polo". El
nombre "Catay", en ligeras variantes, pervive aún como
nombre habitual de China en algunas lenguas como el ruso y
el mongol. En el siglo XVII, el misionero jesuita portugués
Bento de Goes demostraría que la "China" visitada por los
misioneros europeos era el mismo país que el "Catay" de
Marco Polo.
HISTORIA
El territorio actual chino ha estado
poblado desde tiempos muy antiguos, destaca entre los
pobladores remotos del país el hombre de Pekín del cual se
encontró un cráneo y que los arqueólogos consideran que
vivió dentro del norte de la actual China hace uno 500,000
años, además de épocas más recientes se han logrado
múltiples hallazgos de restos de culturas prehistóricas. Una
de las zonas con más vestigios de presencia humana antigua
en China es el valle del Río Amarillo, donde apareció la
primera cultura histórica china: La dinastía Shang (siglo
XVII adC - siglo XI adC). A esta dinastía, conocida sobre
todo por los descubrimientos arqueológicos del siglo XX, le
seguirá la dinastía Zhou (siglo XI adC - 256 adC). Durante
el periodo Zhou aparecen las escuelas de pensamiento chino
antiguas, representadas por pensadores como Confucio,
Mencio, Laozi o Zhuangzi.
En 221 adC Qin Shihuang unifica el norte
de China y se proclama a sí mismo "primer emperador". El
emperador Qin adopta medidas de unificación política y
cultural de repercusiones enormes para el futuro de China.
Poco después de su muerte, se funda la dinastía Han (206 adC
- 220), otra de las grandes dinastías chinas.
Tras la dinastía Han se sucederán
periodos de unión y de desunión marcados por la caída y
ascenso de nuevas dinastías. Entre las más importantes de
éstas están la dinastía Tang (618 - 907), que en sus
momentos iniciales marcó un momento de esplendor cultural,
la dinastía Yuan (1206 - 1368), fundada por los mongoles
tras invadir China, y las dos últimas dinastías, Ming (1368
- 1644) y Qing (1616 - 1911), esta última de origen manchú.
El levantamiento de Wuchang el 10 de
octubre de 1911 desencadena el final de la China imperial.
El revolucionario Sun Yat-sen, fundador del partido
nacionalista Kuomintang, vuelve a China para proclamar la
República de China, pero se verá obligado a ceder la
presidencia a Yuan Shikai, quien depone definitivamente al
último emperador. El periodo republicano se caracterizó por
la debilidad del poder central, primero en Pekín, y después
en Nanjing, donde el sucesor de Sun Yat-sen al frente del
Kuomintang, Chiang Kai-shek, establece la capital de la
República en 1927. Las invasiones japonesas, primero de
Manchuria, y después de gran parte del resto de China,
mantendrán al país dividido hasta el final de la Segunda
Guerra Mundial en 1945.
Tras la derrota japonesa, se reanudó el
enfrentamiento entre el Gobierno del Kuomintang y el Partido
Comunista de China, desatándose una guerra civil que
acabaría en 1949 con la victoria de los comunistas en el
continente. El 1 de octubre de ese año, el líder comunista
Mao Zedong proclamó la República Popular China. El Gobierno
de Chiang Kai-shek se tuvo que refugiar en la isla de
Taiwán, única parte del país, junto a algunas islas
pequeñas, que quedaría, hasta la actualidad, fuera del
control del gobierno comunista.
Bajo la dirección de Mao, China, tras una
breve etapa de recuperación, vivió momentos de grandes
convulsiones sociales con campañas de masas de corte
ideológico como el Gran Salto Adelante o la Revolución
Cultural.
Tras la muerte de Mao en 1976, el país
estuvo dirigido brevemente por Hua Guofeng, político poco
conocido y con escasos apoyos, que acabaría cediendo el
poder a partir de 1978 a Deng Xiaoping, el nuevo líder
máximo del país. La época de Deng estuvo marcada por las
reformas estructurales que provocaron un intenso crecimiento
económico que ha continuado hasta la actualidad. A Deng
Xiaoping lo sucedieron en el poder sucesivamente Jiang Zemin
y Hu Jintao, actual Presidente de la República Popular
China. En 1989 ocurrieron las manifestaciones de la Plaza de
Tian'anmen.